Actualmente el ginseng sea posiblemente una de las plantas medicinales más populares del mundo junto con el ginkgo biloba. Se utiliza con fines medicinales en los países asiáticos, principalmente en China, desde hace siglos.
Las variedades  más conocidas son el ginseng americano (Panax quinquefolius), el ginseng coreano (también llamado asiático o panax ginseng) y el siberiano (eleuterococo). Aunque solo a los dos primeros se les reconoce como “auténticos” porque ambas especies pertenecen al género de plantas Panax ginseng.

Propiedades del ginseng rojo o ginseng coreano

En la raíz del ginseng, se encuentran una serie de principios activos llamados ginsenósidos, sustancias que le otorgan a esta planta sus característicos beneficios fitoterapeúticos y dietéticos. La cantidad y calidad de los principios activos que contienen la raíz de este tubérculo dependen estrechamente de factores climáticos, de donde se ha cultivo y la técnica que se ha empleado para el secado.

Países como Corea, Rusia y Japón han realizado diferentes estudios de esta planta, los cuales han corroborado los beneficios que presentan mejorando la resistencia a las situaciones de estrés, aumentando la capacidad sexual, la sensación de vitalidad,  y el rendimiento laboral tanto físico como mental.En este sentido, el ginseng puede resultar interesante como complemento de una dieta equilibrada para incrementar el rendimiento físico y mental, mejorar la capacidad de concentración y los reflejos,…etc.El ginseng también podría estimular la síntesis de proteínas, inhibir la agregación plaquetaria, prevenir la aparición de úlceras gástricas por estrés y reforzar nuestro sistema inmunitario.

¿Todas las especies de ginseng son iguales?

En la medicina tradicional china las sustancias son consideradas como “yin” o “yang”, representando los opuestos que se encuentran en el Universo (la luz contra la oscuridad; el bien contra el mal; frio contra calor,  sedante contra estimulante, etc.). Esta distinción sirve de ejemplo para diferenciar las singularidades que diferencian al ginseng coreano o ginseng rojo del ginseng americano. El primero es “yang”, por lo que tiene un efecto estimulante en el organismo, mientras el segundo es “yin” presenta un efecto mayoritariamente sedativo y relajante.

Ginseng; efectos secundarios

El ginseng contiene pequeñas cantidades de fitoestrógenos, con acción similar a los estrógenos (hormonas sexuales femeninas), por lo que es recomendable que las mujeres, no abusen de su consumo, porque se han descrito casos de hiperestrogenismo, causando dolor de mamas y metrorragias. Su uso continuado, aunque raramente sucede, podría ocasionar el “Síndrome de abuso al ginseng” caracterizado por  cifras elevadas de tensión arterial, nerviosismo, insomnio, dolor de cabeza, urticaria (picazón) y diarrea matutina.

¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de comprar ginseng?

El ginseng es un extracto de plantas que se vende como complemento dietético en tiendas de dietética y en farmacias sin necesidad de receta médica. Por esta razón, este tipo de productos no están sometidos a los mismos controles de calidad y eficacia, existiendo en el mercado grandes variaciones de un producto a otro, en cuanto a pureza y calidad.

En ocasiones lo que se nos vende como ginseng coreano rojo, puede estar mezclado con raíces sucedáneas de otras especies que pueden producirnos efectos no deseados.

Existen formas comerciales que contienen alcohol etílico en su composición, las cuales no han de ser administradas a niños pequeños ni a quienes se encuentran en proceso de deshabituación etílica o personas con problemas hepáticos.

Por su efecto vasoconstrictor no es recomendable para personas que padecen de hipertensión arterial, y dado que no existen datos sobre la seguridad del ginseng en niños o en mujeres embarazadas, no es recomendable usar en ninguna de estas dos situaciones.

También debemos tener en cuenta que el ginseng interacciona con algunos fármacos, por lo que antes de comenzar a consumirlo, si tomas algún medicamento sería recomendable que lo consultaras previamente con tu médico de cabecera.

Tampoco hay que olvidar que aunque son numerosos los beneficios que se le atribuyen, realmente existen pocos datos científicamente comprobados sobres sus efectos en las personas.