dia_de_los_muertos

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No nos preparan para perder a un ser querido, sino todo lo contrario. Desde pequeños se nos trata de proteger, nos encierran en una burbuja irrompible en donde conviven princesas y superhéroes y donde no hay cabida para las enfermedades ni las despedidas. Sin quererlo, nos hacen débiles.

Nos alejan de todo lo que se relacione con la muerte de un ser amado, y sin embargo, se nos permite ver en la televisión las masacres de la guerra, los asesinatos, las muertes que dejan a su paso los desastres naturales tales como tsunamis, terremotos, erupciones volcánicas…etc. Esas muertes si se nos están permitidas porque no nos tocan de cerca, porque se ven lejanas y creemos que nunca nos puede pasar algo por el estilo. Esas cosas solo pasan en la televisión.

A muchos niños no se les lleva a visitar a sus abuelos cuando éstos están por morir o cuando ya lo han hecho, o bien porque sus padres no quieren que sufran o bien porque no saben cómo tratar el tema. Sin embargo, el dolor por la pérdida de un ser querido es algo que hace madurar y crecer a las personas. Esta demostrado que el hecho de que los niños vivan el proceso de muerte de un ser querido incrementa su resilencia (la capacidad de sobreponerse a la adversidad y salir fortalecido de esa experiencia) potenciando de esta manera su inteligencia emocional.

Los niños  también tienen el derecho de despedirse y de pasar por un duelo porque éste forma parte de la vida y debemos ser capaces de afrontar y superar esa situación. Muchas veces subestimamos la comprensión de los niños y la capacidad que tienen para entender qué es la muerte. ¿Es beneficioso decirle a un niño que su abuelo se ha  ido de viaje en vez de decirle que ha muerto?  Yo creo que no, porque muchas veces ellos saben qué ha pasado, no son tontos, ven llorar a miembros de su familia, observan que llegan personas a su casa y abrazan a sus padres y también lloran. A ellos los envían a jugar a la habitación cuando llaman por teléfono pero no obstante ellos saben que algo malo está pasando.

Albert Espinosa, escritor con una positividad y sentido del humor envidiable y que destaca por tener una gran resilencia emocional, habla en su libro “Un mundo amarillo” de todas aquellas cosas positivas que ganas con las cosas negativas que te pasan, ya que estas últimas, te fortalecen.

La muerte no debería ser un tema tabú en nuestra sociedad y sería muy saludable el poder hablar de ella con toda naturalidad. Creo que para que cambie el concepto que hoy en día se tiene sobre la muerte, se ha de comenzar por la educación de nuestros hijos para que desde pequeños entiendan la importancia de  las diferentes fases que conforman el ciclo vital para que persista el equilibrio. Las personas han de morir para dejar paso a las que comienzan a vivir. “Aprender a vivir es aprender a desprenderse”, Sogyal Rimpoche.

debemos perder el temor a la muerte porque ésta no tiene porque ser tan terrible ni lúgubre. Lo terrible es ver como todavía hay personas que mueren bajo el engaño total de la conspiración del silencio. Lo terrible es morir indignamente a causa del dolor,  la  soledad, el miedo, la ansiedad, por haber dejado asuntos pendientes o por no haber podido despedirse de los seres queridos, ya que la muerte en sí misma no es tan terrible.

Creo que hay mucho contenido detrás de esta frase que escuche en la película “amar la vida”. Trata de desdibujar ese mito de la muerte como algo horrible.

“Muerte no te enorgullezcas, aunque algunos te llamen poderosa y terrible, puesto que nada de eso eres; porque todos aquellos a quienes creíste abatir no murieron, triste muerte, ni a mi vas a poder matarme, esclava de lodo, la fortuna, los reyes y los desesperados, si con veneno, guerra y enfermedad y amapola o encantamiento que nos hace dormir tan bien y mejor que con un golpe, de que te jactas, tras un breve sueño despertamos a la eternidad y la muerte dejará de existir, muerte morirás”. John Donne