recortes en sanidad

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Por dormir en una butaca también me cobran?» Esta fue la pregunta que le hizo una periodista del ABC, haciéndose pasar por una acompañante de una paciente, a una administrativa del hospital Clínic. La respuesta fue tan rápida como sorprendente: «Sí. La butaca cuesta unos 47 euros al día y la cama entre 70 y 80», afirmo con naturalidad la empleada del servicio de admisiones.El periódico ABC ha comprobado como el hospital Clínic y otros hospitales catalanes cobran a los familiares de los pacientes para que puedan dormir en la misma habitación que el paciente.  Ocupar una sencilla butaca para descansar en la misma habitación que el paciente cuesta ni mas ni menos que 47 euros al día. Tanto como si fuéramos de fin de semana a un hotel de 3 estrellas.

Aliviar la tensión emocional y física que provoca la hospitalización de un familiar, descansando a su lado en una cama o en una butaca, puede costarle al ciudadano de a pie como una estancia corta en un hotel de tres estrellas. «Una cesárea pueden ser tres días de hospitalización, o sea, 240 euros para el familiar, el coste de un tres estrellas», señalaron fuentes sindicales del hospital, quienes denunciaron la medida y tildaron de «abusivos» los precios.

Portavoces de la dirección centro, adscrito a la XHUP (Red Pública de Hospitales de Utilización Pública), admitieron que el Clínic oferta este servicio a los acompañantes desde hace tiempo con el objetivo de «incrementar las fuentes de ingresos», tan necesarias en tiempos de ajustes y contención. Matizaron, sin embargo, que «sólo se hace de forma generalizada en algunas unidades como la de Maternidad donde hay una mayor disponibilidad de camas». «En la sede central del Clínic se alquilan pocas camas para este servicio porque hay menos libres», precisaron.Otros hospitales públicos como el Hospital de l’Esperança —donde el volumen de contratación asistencial ha descendido preocupantemente— o el de Igualada (Barcelona) también aplicarán en breve la medida para hacer frente a los drásticos recortes impuestos por la Generalitat.La noticia ha encendido los ánimos entre los sindicatos, que ven la iniciativa como una entrada directa al copago. «Primero empezaron por cobrarnos la televisión, después nos quitaron el agua del menú del paciente, debes comprarla en la máquina si quieres que se tome unas pastillas) y ahora cobran hasta la butaca al acompañante», denunciaron  fuentes sindicales del sector, quienes creen que «otros centros que todavía no lo hacen se sumarán a la medida porque ya no saben de dónde recortar». Añadieron que «no todo vale para justificar un ahorro» y alertaron del riesgo que supone que «en un hospital público y de referencia como el Clínic de Barcelona se empiece a cobrar como en la sanidad privada».Otras fórmulas de ahorro«Las autoridades sanitarias se pasan el día negando el copago y, a la prática, algunos centros ya lo están aplicando», denunciaron los sindicatos. A su juicio, «hay muchas otras formas de contener el gasto que no impactan tan directamente en el usuario y que en algunos hospitales aún no se han implantado como reducir el uso de empapadores, o abaratar el material de enfermería».

Con respecto a esta última medida que promueven los sindicatos, debo decir que como trabajador de un hospital de la XHUP, puedo afirmar de primera mano que ya se ha recortado mucho en material de enfermería. Cada día estamos trabajando con materiales de menor calidad y evidentemente, de mucho menor coste, que hace mas difícil nuestro trabajo y en ocasiones pone en riesgo aun mas nuestra propia salud.

 

Noticia extraída de ABC.es