Actualmente, alertados del daños que ocasiona el consumo excesivo de azúcar, son cada vez más las personas que buscan una alternativa diferente, que les permita seguir disfrutado del sabor dulce, pero evitando las consecuencias negativas para su salud.
Las grandes empresas, a sabiendas de este fenómeno que se esta produciendo, en donde se busca una alimentación equilibrada, consciente y sostenible y en donde palabras como vegano, ecológico, ayurveda y macrobiótico están de moda y tienen mucha demanda, intentan vendernos toda clase de productos promocionados como auténticas panaceas en el marco de la alimentación saludable, aunque la realidad es que nos están vendiendo un producto a un precio desorbitado, que termina siendo igual o más dañino que los alimentos que habíamos decidido sustituir.
Este es el caso del sirope de agave que se lleva la medalla de oro a la mejor campaña publicitaria. Comenzó haciéndose un hueco en pequeñas tiendas ecológicas como un producto nuevo y completamente natural (otra palabra que gusta mucho), con un poder endulzante mayor que el del propio azúcar, pero con un bajo índice glucémico (IG) que lo hacia ideal incluso para diabéticos. La voz se corrió como la pólvora y en poco tiempo podíamos encontrar el sirope de agave por todos los grandes supermercados.

¿Cómo se fabrica el sirope de agave?

El sirope de agave se obtiene a partir de la extracción de la savia que se encuentra en el interior de las hojas del agave. Una planta similar a un aloe gigante. Esta primera extracción sin refinar es la que se denomina aguamiel y se le atribuyen propiedades beneficiosas para el organismo. La cosa cambia cuando queremos obtener el sirope.
El sirope se puede obtener o bien por medio de altas temperaturas, o por vía enzimática, a través de la hidrólisis de los hidratos de carbono complejos, transformando los fructanos en fructosa y de esta forma perdiendo las propiedades saludables que la planta en su estado natural poseía.

¿El sirope de agave tiene muchas menos calorías que el azúcar?

Aunque nos lo intentan vender como un producto dietético, bajo en calorías. Lo cierto es que tiene una cantidad de calorías apenas un poco por debajo que el azúcar. No llega al 25% menos.
Además de buscar información en distintas bases de datos sobre este edulcorante, he ido al supermercado a comprar el sirope de agave para poder contarles mi experiencia y para poder analizar la información nutricional del producto.
En cuanto a si tiene un gran poder edulcorante mucho más potente que el azúcar, no es del todo cierto. He necesitado un buen chorro de sirope para darle un toque dulce a un café. No cambia el sabor de los alimentos.
En la etiqueta se puede apreciar que se vende como edulcorante natural, pero en realidad se obtiene de una planta mediante un proceso de refinamiento. Así que natural no es, porque la fructosa concentrada de la que se compone, no existe en la naturaleza. Eso lo explicaré más adelante.
Les enseño la foto para que puedan verlo ustedes mismos.

sirope de agave

¿Por qué la fructosa del sirope es dañina si en la fruta también la encontramos?

La diferencia fundamental es la concentración de esa fructosa.
En las frutas, la fructosa esta acompañada e integrada junto con otros elementos como pueden ser vitaminas, minerales, agua, oligoelementos y otros tantos componentes, que permiten una absorción lenta de la fructosa antes de llegar al hígado, para ser transformada en energía.
La fructosa del sirope en cambio, esta concentrada de forma artificial por ese proceso de refinamiento del producto. Debido a este proceso la fructosa llega al hígado muy rápido, no dado tiempo de transformarla en energía y parte será transformada y almacenada en forma de grasa, provocando un hígado graso no alcohólico. Además, el consumo excesivo de fructosa puede ocasionar resistencia a la insulina, por lo que el páncreas deberá trabajar más, para fabricar más insulina y de esta manera conseguir que no aumente el azúcar en la sangre. Este sobreesfuerzo del páncreas puede llevar a que la persona en un futuro padezca diabetes.
Por si fuera poco, consumir excesiva fructosa produce aumento de triglicéridos, del colesterol malo con respecto al bueno, incide de forma negativa sobre nuestra presión arterial, e incluso se ha asociado al incremento de ácido úrico.

¿Entonces hay algún endulzante bueno para la salud?

Por ahora uno de los endulzantes que se puede recomendar para diabéticos es la Stevia. Pero a mi gusto y creo que al gusto de muchos de los que la han probado, no tiene un sabor agradable y cambia mucho el sabor de los alimentos. Yo por ejemplo una de las pocas cosas que endulzo es mi café y mi experiencia no ha sido buena. Le da un toque ácido y le quita todo su sabor. Desde luego mi café es sagrado y la opción de la stevia la he descartado.
En cuanto a edulcorantes naturales (OJO los diabéticos) a mi parecer son saludables, si se les consume de forma moderada, la miel pura de abeja (cuidado con esa miel de los supermercados que suele ser de todo menos miel…) y el sirope de arce. Además de ser edulcorantes o endulzantes, nos aportan una gran serie de nutrientes.
Ya para terminar y no abusar del tiempo que me dedican, decirles que hasta el momento, los edulcorantes artificiales no son recomendables, entre los peores tenemos el aspartamo, sacrulosa y sacarina. Como anécdota estas dos últimas fueron descubiertas por casualidad, mientras unos científicos intentaban crear un insecticida (sacrulosa) y experimentando con derivados del alquitrán (sacarina).
Mi humilde opinión es que no te comas las sustancias químicas con las que experimentan de esa forma, porque no deben ser muy buenas..

Te animo a que nos cuentes tu experiencia con los edulcorantes ya sean naturales o artificiales, si tienes alguna duda o algo que aportar. Igual conoces algún edulcorante que puede ser saludable y que desconocemos.

Saludos!