La melatonina es una hormona que se encuentra de forma natural en nuestro cuerpo. La secreción de esta hormona se produce casi en su totalidad por la noche ya que la luz del día inhibe su síntesis. Participa en una gran variedad de procesos fisiológicos. Una de sus funciones más características es la regulación del reloj biológico humano o  ritmo circadiano.

Este ritmo circadiano proporciona al organismo una valiosa información a nuestro organismo sobre el momento del día en el que nos encontramos, marcándonos los patrones de sueño-vigilia. Gracias a esta capacidad para regular los ritmos biológicos y su acción sedante, los trastornos del sueño son una de las situaciones en que la hormona ha mostrado mayor utilidad.

Los beneficios de esta hormona para combatir el jet lag están demostrados por varios estudios científicos que hablan sobre la melatonina. Si se toma durante el vuelo, antes de llegar al destino, y luego se sigue consumiendo varios días después,  reduce el tiempo de adaptación para conseguir un patrón de sueño normal.  También mejora el estado de alerta y reduce la fatiga durante el día. Eso si, es importante no tomarlo demasiado temprano,  ya que si lo ingieres antes de tiempo, te puede provocar  somnolencia y retraso en la adaptación a la hora del lugar de destino.

En el caso del insomnio, la melatonina es eficaz en la inducción del sueño y, aunque no hay estudios al respecto, creo que  es una buena alternativa,  para no tener que recurrir a los fármacos habituales (alprazolam, diacepam, lorazepam, etc…) que tienen muchos efectos secundarios.

Se ha descubierto que esta hormona disminuye el tiempo necesario para conciliar el sueño en ancianos que padecen de insomnio. Cuando las personas se hacen mayores la epífisis, glándula encargada de segregar la melatonina, se  comienza a atrofiar, por lo que produce una menor cantidad de esta sustancia, provocando en los ancianos problemas de sueño.