inmigración y síndrome de Ulises

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Cada año llegan a España miles y miles de inmigrantes atraídos por este mundo desarrollado del que tantas veces han oído hablar. En la actualidad, tres millones y medio de personas procedentes de distintas partes del mundo conviven en territorio español. Estos inmigrantes están especialmente concentrados en determinadas zonas de España, siendo las de mayor concentración: Cataluña, Madrid, C. Valenciana, Andalucía, Canarias, Murcia y Baleares.

La colonia marroquí (550.000 personas aprox.) se mantiene como la mas numerosa según los datos provisionales de población en el 2006, siguiéndole de cerca la población ecuatoriana y la colombiana.

Esta fuerte inmigración tiene varias caras y la más preocupante es la que nace de la necesidad y  la desesperación por  encontrar un futuro mejor. Supone  un nuevo reto para el sistema sanitario español ya que traen consigo una serie de problemas de salud que estarán estrechamente relacionados con su situación socioeconómica, con sus hábitos alimenticios, con enfermedades  características de sus países, etc.

¿Qué debemos hacer los profesionales sanitarios?

Hoy más que nunca los profesionales sanitarios debemos seguir  modelos holísticos, que nos permitan ver a la salud desde una visión integradora, tenido en cuenta a la persona como un todo, que interacciona constantemente con sus cuatro dimensiones (espiritual, social, biológica e intelectual) y que además esta en constante interacción con el medioambiente que lo rodea.

¿Que es el síndrome de Ulises?

Los especialistas al ver una serie de signos y síntomas que se repetían en muchos inmigrantes que acudían a las consultas, dieron nombre a un síndrome que se extiende entre la población extranjera. Se llama “síndrome de Ulises”, y esta vinculado al estrés que supone dejar el país natal e irse hacia lo desconocido, teniendo que enfrentarse a problemas como el de conseguir trabajo, la nostalgia, “los papeles”, la nuevas costumbres, la religión, el idioma,  la xenofobia, etc. Todos estos inconvenientes que sufre el inmigrante son denominados por los especialistas como duelo migratorio, y  la duración de este puede variar dependiendo de la persona en cuestión, y de los factores que hacen que su integración sea más o menos dificultosa. El duelo migratorio puede durar meses, años y en otros casos no se soluciona jamás, ha no ser que la persona retorne a su país de nacimiento. Se calcula que en España hay unas ochocientas mil personas afectadas por esta enfermedad.

El profesor de la universidad de Barcelona y también doctor en psiquiatría Joseba Achótegui (descubridor del síndrome de Ulises) explica que el síndrome que se desarrolla en el inmigrante se caracteriza fundamentalmente por síntomas como cansancio, dolor de cabeza, perdidas de memoria y fases de depresión, ansiedad, irritabilidad, melancolía, y la ineludible soledad, que es debida a la situación de encontrarse en un país ajeno, con una cultura y costumbres diferentes y sin el apoyo de la familia que se ha quedado en el país de origen, Sobre todo para las mujeres, el hecho de tener que dejar a sus hijos, suele ser una experiencia  que le causa un dolor muy difícil de sobrellevar.

Hay inmigrantes que sienten que han fracasado; Piensan que su lucha no les ha servido de nada, porque a pesar de estar dando su máximo esfuerzo para salir adelante, progresar se les hace muy difícil. Para ahorrar más dinero, viven en condiciones infrahumanas.

Muchos inmigrantes, sobre todo mujeres africanas, sufren ataques de pánico con solo volver a rememorar los trágicos sucesos que han experimentado, tales como; abusos sexuales, vejaciones, mutilaciones, ver morir ahogado durante el viaje en patera a un amigo o incluso un familiar, pasar sed y hambre,…etc.

El alto precio que hay que pagar para viajar de Pakistán a Barcelona…

Como experiencia personal,  a modo de anécdota, recuerdo que hace cinco años trabaje en un restorán  y en la cocina de este, había una mezcla de etnias de lo mas variadas, teníamos representantes de los  cinco continentes. De todos ellos con la persona  que mejor  congenie fue con el chico que lavaba los platos, un pakistaní (Hammid) que vivía en Barcelona hace 8 años pero que casi no sabía hablar en español, ya que no tenía con quien poder practicarlo. Pasaba desapercibido para todo el mundo y nadie en todo el restorán sabia su nombre a pensar que llevaba meses trabajando en ese lugar. Con el tiempo y la confianza,  utilizando para comunicarnos una mezcla de lenguas, un poco de ingles y otro poco de un español muy rudimentario, Hammid y yo comenzamos a conocernos mejor. Me hablaba de como era su vida en Barcelona desde que había llegado de Pakistán. En una de nuestras charlas, cuando ya me tenia la suficiente confianza me conto que para poder venir a España tuvo que pedirle el dinero prestado a un mafioso que vendía drogas en Pakistán, y que estuvo años pagando lo que le había prestado, ya que los intereses eran  del 400%. Para poder ir saldando esta deuda cada mes y  además enviarle un poco de dinero a sus siete hermanos (eran ocho pero uno murió de tuberculosis) el tenia que compartir piso con otras siete personas, y  alimentarse a base de pan. A pesar de que la situación de Hammid había mejorado, prácticamente no tenia vida social, por no decir que su vida social era nula a no ser por el poco tiempo que charlábamos durante las horas de trabajo y otro tanto a la salida de este, ya que su horario laboral solía ser de 12 horas por día, 6 días a la semana.

Este es tan solo un ejemplo de las penurias que pasan muchos inmigrantes  en la actualidad.

¿Qué son los pisos pateras?

En ocasiones se han detectado mas de veinte personas viviendo en pisos de dimensiones bastante reducidas y en condiciones insalubres, “pisos patera” .En el 2005 uno de estos pisos se derrumbo por la zona del casco antiguo de Piera (Catalunya) y murieron varias personas en el  trágico accidente, todos ellos inmigrantes africanos. Muchos propietarios de pisos, que carecen de las mínimas condiciones de habitabilidad, se abusan de la situación de ilegalidad de estos individuos, llegándoles a alquilar desde camas por horas (conocido también como “cama caliente” porque cuando uno se levanta ya hay otra persona que se esta metiendo en la misma cama), balcones, camas compartidas por hasta 4 personas, etc…

¿ Los inmigrantes vienen a robar?

Esta pregunta transformada en afirmación la he escuchado en varias ocasiones, aunque siento discrepar.

Generalmente los inmigrantes que roban por las calles son un reducido grupo, aunque hacen mas ruido en los medios de comunicación que la mayoría restante, personas trabajadoras que consiguen modestos empleos en sectores que a la mayoría de los españoles no les interesa.

Otros no corren tanta suerte y les es aun más difícil conseguir trabajo, como por ejemplo a  aquellos inmigrantes que se encuentran en una situación jurídica de ilegalidad, y digo situación jurídica de ilegalidad, porque no me parece correcto referirse ha estas personas como “inmigrantes ilegales”. No son inmigrantes ilegales, son personas, y las personas nunca son ilegales. La ilegalidad queda determinada por su situación jurídica exclusivamente.

 

fuentes:

Gonzales  Romero J, Pérez Esparcia J. Pobreza y desigualdad en los países en desarrollo. Madrid: Sintesis;2000.

Masllorens A. Informe sobre la inmigración. Barcelona: Deriva; 1995.

Calleja JM. Que hacemos con los inmigrantes. Madrid: Espasa; 2006.

Goytisolo J, Naïr S. El peaje de la vida, 2ª ed. México: Santillana; 2001.

Garreta J. Los musulmans de Catalunya. Lleida: Pagès; 2000.

Achotegui J. La depresión de los inmigrantes. Barcelona: Mayo;2002.

Jansa  J, Garcia de olalla P. Salud e inmigración: nuevas realidades y nuevos retos. Gac Sanit. [online]. [citado 2008-04-19], pp. 207-213. Disponible en: <http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0213-91112004000400033&lng=es&nrm=iso>. ISSN 0213-9111.